El mundo rural sigue anclado en un Internet deficiente

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El mundo rural sigue anclado en un Internet deficiente

El mundo rural tiene muchas ventajas, y es que el nivel de vida es diferente al de las grandes ciudades. El estrés se convierte en una marcha de trabajo sosegada, rota por alguna llamada, aunque no siempre es así. Lo cierto es que la vida en el mundo rural no es nada mala, ya que si puedes trabajar desde casa tienes mucho ganado.

Además, vivir en os pueblos significa que las viviendas son más baratas, por lo que puedes adquirir una casa más grande a cambio de menos dinero. Y los impuestos que cobrarás por la misma también se reducen respecto a lo que pagarías en la ciudad, por lo que vuelves a salir ganando.

Otra ventaja de vivir en los pueblos es que la comida tiene mejor sabor, ya que en muchos pueblos los vecinos venden directamente a los vecinos sus productos. Esto supone que los productos que compras son muy frescos, y por tanto mucho más saludables de lo que puedas comprar en la ciudad.

Pero llegamos a la parte negativa, en muchos puntos de los pueblos el acceso a internet no existe. Quizá porque no ha llegado la fibra o el ADSL no tenga mucha velocidad, pero la realidad es que el hecho de no tener internet supone una gran desventaja para aquellas personas que necesitan su acceso a diario por motivos laborales.

En el artículo de hoy vamos a hablar de porqué el Internet es uno de los servicios que está llegando con mucha demora a las viviendas. Aunque en algunas zonas si que existe acceso a Internet gracias a empresas como Wificom, quien dispone de una de las mejores tarifas en Internet de Alicante.

Porqué el mundo rural sigue sin Internet decente

El acceso a internet -en muchos casos con conexiones de alta velocidad a través de fibra óptica- se ha generalizado en los últimos años en buena parte de Europa. Desgraciadamente, la falta de interés de las grandes compañías de telecomunicaciones y el escaso seguimiento de algunas administraciones públicas mantiene a amplias zonas rurales en la cola de la accesibilidad a esta red mundial de las telecomunicaciones.

El acceso generalizado a internet en las áreas rurales y la buena calidad de este servicio público sigue siendo una reivindicación que el mundo económico y político deberían asumir de forma inmediata.

En un ejemplo de la penosa situación en la que se encuentran algunas zonas rurales de países como España, la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) ha pedido a la Junta de Castilla y León que no olvide su objetivo de facilitar el acceso a Internet en las zonas rurales. En este sentido, la ASAJA ha criticado que las empresas telefónicas solo atiendan a beneficios económicos olvidando dar un servicio eficiente en los pueblos.

La Organización Profesional Agraria (OPA) ha confirmado que cerca de un millar de localidades de esta comunidad autónoma española, casi un 15% de la población de la región, no disponen de internet o tiene conexiones de baja velocidad.

Las limitaciones de suministro de Internet se extienden a los trabajadores agrícolas ya que estos no disponen de un lugar fijo para desarrollar su actividad, sino que trabajan en extensiones amplias de campo a las que llegan con más dificultad la señal telefónica.

Las dificultades de acceso a Internet han afectado a todos los niveles de la población rural que repercute en una mala percepción del medio rural como posible lugar de oportunidades para iniciativas empresariales.

Además, el presidente de ASAJA de Castilla y León, Donaciano Dujo, ha criticado que el servicio de Internet depende de grandes operadoras que no ofrecen sus servicios de una manera eficiente.

A este obstáculo se le suma el de las “zonas blancas” en las que no existen redes de banda ancha de nueva generación y que han sido atendidas hasta ahora por Iberbanda, absorbida por Telefónica, que dejará de prestar este servicio en junio.

Para solucionar este problema, la OPA propone que las administraciones hagan de árbitros y creen un marco que garantice el acceso a Internet de todos los ciudadanos, además de hacer un seguimiento del servicio que ofrecen las compañías para ver si es el adecuado.

ASAJA ha demandado estos cambios en los suministros de Internet basándose en el objetivo marcado por la Unión Europea de que todos los ciudadanos deben tener acceso a Internet con una velocidad de 30 megabytes en el año 2020.