Combatiendo la carga de trabajo

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Combatiendo la carga de trabajo

Normalmente se suele relacionar el ser empresario con estar continuamente de un lado para otro y con una vida completamente dedicada al trabajo. Esta serie de estereotipos reflejan una realidad: las personas que se dedican a dirigir un negocio emplean gran parte de su tiempo a él, dejando de lado otras cosas que quizá les apetecieran más. No obstante, es momento de decir que no siempre esta situación es igual. También las mujeres y los hombres de negocios que se encuentran al mando de una empresa tienen tiempo para desconectar.

El trajín que implica estar viajando de una ciudad a otra continuamente puede ser la excusa perfecta para ello. Disponer de tiempo libre en una ciudad ajena son todo ventajas. Implica tener la posibilidad de conocer un lugar diferente, probablemente cargado de historia, de anécdotas, de cultura al fin y al cabo. Por mucho trabajo que tengamos, nadie rechazaría esta oportunidad.

Soy una de esas personas como las que comentaba: dedicada a los negocios y a dirigir mi empresa, cuya actividad es la fabricación, distribución y venta de todo tipo de electrodomésticos para el hogar al por mayor. Mi función consiste, por tanto, en visitar a potenciales clientes (por lo general empresas) en sus respetivas ciudades, mostrándoles la calidad de una selección de nuestros productos y llegando a acuerdos sobre el precio y el transporte de los mismos.

Una de las comunidades autónomas que más me gusta visitar es Andalucía. Dicha región tiene tanta historia y tanta belleza que es realmente complicado no caer atrapado en sus garras. Hasta hace tan solo unos meses solía visitar sus ciudades por mi propia cuenta, algo que me hacía disfrutar pero que quizá no me permitía comprender esa grandeza de las ciudades.

Fue aproximadamente en el mes de abril cuando comencé a sondear otro tipo de posibilidades. El mes siguiente tenía que hacer una visita a varios clientes de Sevilla y Córdoba y dicha oportunidad resultaba perfecta para volver a pisar los lugares más emblemáticos de dichas urbes. No obstante, para esa ocasión quería tener toda la información posible de las ciudades que visitaba y para eso la mejor alternativa no era otra que la de contratar a los mejores guías turísticos. Recordaba que Javier, uno de mis empleados, me había dicho que en sus últimas vacaciones en Sevilla había contratado los guías de una entidad llamada Visitours y decidí copiar su consejo y contactar con ellos.

Los mejores conocedores de Sevilla o Córdoba

En cuanto hablé por primera vez con ellos me quedó claro que sabían de lo que hablaban. Me preguntaron qué era lo que deseaba conocer en mayor profundidad de Sevilla y Córdoba y si conocían su cultura o gastronomía. Me hicieron saber que, si decidía escogerles, harían un recorrido de lo más variado por ambas ciudades: rutas literarias, gastronómicas, culturales… De auténtico lujo.

Llegado el mes de mayo, tocó coger las maletas y poner rumbo al sur. Llevé conmigo a David, uno de los empleados más jóvenes e inexpertos de la plantilla, para que se impregnara de todo lo que rodea a una negociación y a una venta de electrodomésticos como los que vendemos. Él estaba encantado con su suerte: no solamente iba a adquirir una experiencia muy enriquecedora sino que también iba a poder disfrutar de los mejores lugares y rincones de Sevilla y Córdoba. Y con los mejores guías turísticos.

Aquel viaje resultó encantador. Los profesionales de Visitours se portaron de una excelente manera con nosotros. Nos descubrieron rincones que jamás hubiésemos soñado que tuvieran ambas ciudades. Rincones que no siempre aparecen en las fotos pero que son igualmente extraordinarios. Y eso sin descuidar los monumentos más importantes de la ciudad hispalense (la Giralda, la Torre del Oro, la Maestranza, la Catedral…) y de la cordobesa (la mezquita o los patios, por ejemplo).

Hacer actividades así merece la pena. Está claro que no todo son los negocios y que hay que dejar tiempo para realizar cosas que nos hagan desalojar de nuestra cabeza los problemas y el estrés. Una de las mejores recetas para ello es la que en este artículo os he planteado. ¿No os parece así?