Accidentes de tráfico en horario laboral

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Accidentes de tráfico en horario laboral

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A veces no nos damos cuenta de los expuestos que estamos a tener un accidente de tráfico a diario. Los trabajadores de empresas de transportes, o autocares y cosas por el estilo tienen muchísimas más posibilidades de sufrirlos que el resto porque pasan la mayor parte del tiempo de trabajo sentados al volante de un vehículo, pero la realidad es que la mayoría de nosotros cogemos el coche para ir a trabajar, seas o no seas el jefe, y mucho más en grandes ciudades como la mía, Barcelona, por lo que tener un buen abogado de accidentes de tráfico en Barcelona puede salvarte de más de un problema. Personalmente yo confío muchísimo en BDG abogados, porque son un bufete con mucha experiencia que ya me ha sacado de más de un apuro.

De todos modos lo primero que tienes que tener en cuenta es que si arregláis las cosas en el momento, cuando no ha habido daños personales, es mucho mejor que si metéis a la policía y demás. Por eso todos los seguros se encargan de que todos sus clientes tengan unas hojas especiales llamadas “hojas de parte amistoso”. Éstas se usan para explicar cómo ha sido al accidente y se rellenan de forma muy intuitiva, por lo que no debería resultar complicado para nadie. Luego la han de firmar los dos conductores de los vehículos accidentados y, posteriormente, ambos deben dar parte a su seguro para que tenga constancia de lo que ha pasado y se haga cargo de lo sucedido.

La DGT (Dirección General de Tráfico) ha colgado en Internet un documento con instrucciones sobre lo que los ciudadanos tienen que hacer ante un accidente, tanto si es conductor del vehículo siniestrado como si es víctima del accidente

Los problemas suelen venir cuando los conductores no se ponen de acuerdo sobre lo que ha pasado o hay daños personales.

No hace mucho tuve un accidente bastante tonto. Lo que ocurrió es que yo paré en un Stop pero el conductor del vehículo que circulaba detrás de mí decidió no hacerlo, supongo que tenía prisa o no le apetecía parar, y me embistió por detrás. El maletero quedó destrozado y el coche, al ser de arranque eléctrico, no funcionaba porque el golpe debió estropear algún circuito de arranque y yo acabé con el cuello más tieso que si fiera un palo de acero debido al latigazo cervical que tuve. ¿Problemas? Muchos, para empezar el seguro me llevó a un hospital de naturaleza privada en el que no me trataron del todo bien por lo que acabé teniendo que ir de nuevo a urgencias del hospital de la seguridad social más cercano a mi domicilio justo después de salir del privado y a partir de ahí collarín, reposo, rehabilitación y muchísimo papeleo del que se encargaron mis abogados. Al final me dieron la razón y los seguros pagaron los costes de todo, incluso mis daños físicos, pero es algo por lo que espero no tener que volver a pasar nunca más.

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