La importancia de tener un psicólogo en la empresa

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La importancia de tener un psicólogo en la empresa

A veces nuestra concepción de la empresa es aquella que se relaciona con simplemente la obtención de beneficios y la producción, pero una compañía va mucho más allá, se trata de una organización humana también, donde unos empleados se relacionan con otros e interactúan entre sí.

Las relaciones humanas y entre los individuos no son nada sencillas. Por lo que desde este artículo queremos haceros ver la importancia de contratar un psicólogo para mejorar las relaciones en vuestra empresa y potenciar la sensación de equipo, de un grupo humano que mantiene una relación entre sus miembros para llegar a un fin, que es el desarrollo de unos productos o servicios.

En el trabajo es donde los individuos pasan la mayor parte de su tiempo despiertos, es decir, que el entorno en el que se desarrollan afectivamente además de profesionalmente. Todo lo que les sucede en su lugar de trabajo les afecta en la vida personal, pero también en su rendimiento. Un empleado satisfecho consigo mismo, será un mejor productor y también un mejor compañero.

La oficina es el caldo de cultivo también se sensaciones como el reconocimiento social, la satisfacción, el saberse parte de un colectivo o donde realiza tareas básicas en la vida como puede ser la comunicación.

Por lo tanto, es también un buen lugar para que profesionales de la psicología, como los de la clínica Terapia Psi, desarrollen su actividad y pongan al servicio de las empresas sus conocimientos y prácticas para fomentar el bienestar de los trabajadores y aumentar los rendimientos.

Lo primero que debe hacer el psicólogo, antes de actuar sobre la empresa y sus trabajadores, una vez es contratado para potenciar los resultados de la compañía es hacer estudios sobre el ambiente de la misma, sobre el perfil de los trabajadores, la comunicación que hay entre ellos y hacia los superiores, el clima de las relaciones, la cultura, la identidad de los miembros con la empresa o el estilo de dirección, entre otros tema clave. Cuando haya puesto sobre la mesa los resultados de estos análisis, podrá establecer unas estrategias a seguir en consecuencia con los datos obtenidos.

Uno de los puntos a incidir normalmente en las empresas por parte de un psicólogo es, como decíamos antes, la sensación de pertenecer a un grupo y las relaciones entre los miembros de este. El compañerismo frente a la rivalidad hace que las personas no se pisen entre sí y definan sus objetivos y los de la empresa de forma común. Las amistada y este sentimiento de participación se pueden fomentar con la organización de actividades en grupo e incluso en familia. Muchas son las empresas que establecen un día al año para hacer una barbacoa con los trabajadores y sus familias, o un día en el que todos se unen para practicar deporte o salir a hacer actividades al campo. Esto hace que hasta las personas más apocadas y tímidas de la organización estrechen lazos de amistad con otros compañeros y se sientan parte del grupo.

También es muy habitual que otros de los afectados en este sentido de dar nuevas pautas para el saber trabajar sean los propios jefes. Ser un superior no siempre quiere decir que hay que dar órdenes. El puesto de un jefe requiere de otras muchas cualidades, especialmente la de motivar a los trabajadores. Así, un psicólogo puede dar pautas a los directivos acerca de cómo conseguir un liderazgo positivo e incluso cómo tomar las mejores decisiones.

Pero las empresas están divididas en muchos departamentos, dependiendo esencialmente de su tamaño, por lo que a esto tampoco se escapan los jefes de división, que normalmente realizan una labor de contención de trabajadores que suelen sentirse invisible ante los directivos y a los que también tienen que motivar con las técnicas del coaching.

Asimismo, con los estudios del personal se pueden hacer también diferentes modificaciones dentro del organigrama de la empresa que pueden ser muy útiles para sacarle el máximo partido a sus empleados. Estos no siempre están en el puesto más adecuado para ellos, bien sea por un exceso de formación o simplemente por su vocación. Conociendo todos estos detalles, un psicólogo puede recomendar la reubicación u ordenación de diferentes personas, exprimiendo así su mayor potencial que quizás teníamos desaprovechado en otro puesto.

Además, puede detectar también fallos de formación en los trabajadores o carencias de esta y recomendar así la organización de diferentes cursos que sean necesarios y que los trabajadores verán como un valor añadido a su perfil y les servirán de ayuda en su carrera profesional, aparte de ayudar a la empresa a crecer en su sector con una mayor profesionalización.

Los trabajadores así como los directivos son también los destinatarios de otro tipo de medidas. Un buen psicólogo, con los datos obtenidos durante sus análisis y estudios, puede determinar que diferentes causas de una forma de trabajo, como el estrés o la fatiga, llevan a una baja producción, un mal rendimiento o insatisfacción y desmotivación, ofreciendo así nuevas pautas de trabajo para eliminar este tipo de problemas.

Como vemos, el psicólogo tiene un trabajo interdisciplinar en las empresas y su presencia es siempre de gran ayuda a las mismas y especialmente a sus trabajadores. Contar con el apoyo de un profesional de este tipo tanto para temas profesionales como personales dentro de la empresa nos dará un valor añadido y se convertirá en una inversión a largo plazo.