Un ejemplo de lo que no debemos hacer

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Un ejemplo de lo que no debemos hacer

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El mundo de las empresas es como un planeta paralelo en el que sólo saben moverse empresarios con experiencia. Los nuevos emprendedores, por desgracia, aprenden lento y a veces se dan de bruces contra muros que no sabían ni que estaban allí. Esto es lo que le ha pasado a una nueva empresa de Extremadura. Hace un año encargó un proyecto en unos terrenos privados a este arquitecto en Badajoz, para levantar su nueva fábrica de envases de cartón y, aunque todo empezó estupendamente, a día de hoy la fábrica está cerrada.

A veces, conocer experiencias negativas de otros emprendedores nos ayuda a los demás a aprender y a no a cometer los mismos errores y este caso en concreto me parece muy interesante.

La empresa Aro Consultores levantó una fábrica que cumplía toda la normativa y el empresario no recortó gastos por ningún lado por lo que hablamos de un edificio que contaba con todo lujo de detalles. Aquí he de añadir que los arquitectos en los que confió el proyecto son unos auténticos máquinas, realmente buenos, y eso se nota nada más entrar al edificio.

Yo he conocido este caso precisamente a raíz de ir a visitar el edificio porque estoy muy interesado en comprarlo y trasladar parte de mi equipo allí y, obviamente, pregunté a la agencia por el anterior dueño y lo que había ocurrido para curarme en salud.

Por lo visto el anterior dueño invirtió muchísimo dinero en esa fábrica y la quiso poner en funcionamiento por todo lo alto: craso error si no tiene ya un nombre conocido detrás de la firma.

En mi opinión, cuando se inicia un proyecto de nuevo empresarial, no se puede llegar pisando e intentando arrasar el mercado sino que debes pisar con pies de plomo e ir poco a poco, algo que este hombre no hizo. Contrató a trabajadores de la provincia antes de tener ni siquiera un pedido encargado y puso en funcionamiento la fábrica y las oficinas como si el primer mes fueran a tener una demanda de miles de unidades, pero no la tuvieron, ni el primero, ni el segundo, ni el tercer mes.

Según lo que he podido averiguar, no empezaron mal, el problema es que abarcaron más de lo que podían y se estamparon, pero bien estampados.

Ayer leí este artículo sobre los inicios de Steve Jobs y ese sí es un claro ejemplo de cómo iniciarse en el mundo empresarial, os recomiendo su lectura con atención, e incluso podéis ir apuntando algunas cositas la verdad. Pero, sea como sea, de este post que os escribo debéis quedaros con la enseñanza del día y es que las cosas hay que empezarlas despacio, y ya irán creciendo y yendo más rápidas, no debéis pensar que Roma se construyó e un día ¿verdad? Igual que sois conocedores de que Coca-Cola tampoco nació de la nada ya en esos botes rojos y con millones de ventas mundiales diarias ¿o sí pensáis eso?

Investiga y ten paciencia, pequeño padawan (lo siento, mis hijos me han hecho tragarme toda la saga de la guerra de las galaxias para ver en navidades la nueva entrega: El despertar de la fuerza. Y ahora mismo sólo pienso en idioma Jedi)