El mundo empresarial siempre necesita asesores y asesorías: fiscales, contables, laborales… Hoy le toca el turno a la asesoría mercantil, donde encontramos al asesor que asesora en materia de derecho mercantil. El derecho mercantil o comercial es el que se encarga de regular las relaciones que se establecen entre las empresas o entre la sociedad y los comerciantes. En el día a día, los profesionales del derecho mercantil pueden ayudar a las empresas a resolver una gran variedad de problemas.
Desde la constitución o creación de una nueva empresa hasta los informes mercantiles para garantizar que la empresa cumple la normativa, pasando por la gestión de las acciones, los accionistas y las relaciones entre los mismos, el asesoramiento en materia jurídica, la mediación en el ámbito extrajudicial, la consultoría sobre las inversiones y la ampliación de capital o las labores de disolución y liquidación de la empresa.
Para conocer mejor a este profesional, vamos a adentrarnos en sus funciones y las materias de las que se ocupa. Empezando por conocer en primer lugar qué es el derecho mercantil, de dónde surge el asesoramiento en esta materia.
En plena Edad Media, entre los siglos XIV y XV, se empiezan a regular las actividades comerciales, sentando las bases que darán origen al sistema económico mercantilista y, como cabe esperar, al derecho mercantil. En esencia, el derecho mercantil es la vertiente del derecho que se centra en la regulación de las diferentes relaciones comerciales, sea por la creación de la empresa, por sus vínculos con los clientes y proveedores o por los contratos de trabajo con los empleados. El derecho mercantil se configura como un derecho especial en el que se involucra a quienes desarrollan una actividad comercial, pero también como privado, ya que se trata de sujetos privados.
La función del asesor
Esta rama del derecho se centra en la regulación de los contratos o derecho contractual; las acciones de la empresa, las inversiones o los títulos de valores, denominados derecho cambiario; las deudas y las relaciones con los acreedores dentro del derecho concursal; la contratación de depósitos e hipotecas, subcategorizadas como derecho cambiario; y la gestión de las relaciones en el comercio marítimo y aéreo en lo que se conoce como derecho marítimo y aéreo.
Ahora que sabemos el marco en el que se desenvuelve el derecho mercantil, podemos pasar a las funciones que tienen estos asesores, como nos explican desde Ortega y Obregón Asesores, con su asesoría integral para empresas centrada en aportar una visión global que ayuda a planificar el crecimiento, anticiparse a posibles riesgos y aprovechar las oportunidades, convirtiendo la información financiera y legal en una herramienta práctica.
De manera que un asesor mercantil actúa como un mediador entre las partes, realiza labores de consultoría en materia de inversión o financiación, ayuda desde el principio en la creación de la empresa y su tramitación; en el caso de cese de la actividad, lleva a cabo las funciones de liquidación de la empresa, gestiona las acciones y a sus accionistas, asesora jurídicamente en materia de derecho mercantil y elabora los informes mercantiles.
Como mediador, es una excelente solución si se quiere evitar ir a juicio. En el caso de que se produzca alguna disconformidad entre dos partes, sea dentro de la misma empresa o con algún cliente o proveedor, puede ejercer como mediador para llegar a un acuerdo extrajudicial.
Si se tienen dudas respecto a dónde invertir o de dónde obtener financiación, el asesor mercantil puede jugar un papel clave y proporcionar consejo para que se valore la situación desde otra perspectiva o proponer soluciones no planteadas.
El asesor mercantil es un ayudante desde el primer momento, ya que ayuda durante todo el proceso de creación de una empresa. Esto salva mucho tiempo y evita quebraderos de cabeza, ya que hace que el papeleo necesario resulte más sencillo.
Si la empresa ha llegado a su fin, el asesor mercantil es igualmente de gran ayuda, ya que los procesos de cierre pueden ser largos, tanto si se trata de una liquidación como si es el caso de una jubilación o la declaración de un concurso de acreedores.
Para las sociedades anónimas, los asesores mercantiles son los mejores gestores a la hora de gestionar las acciones de la empresa y a los accionistas.
Su función como asesor es indispensable para muchos ámbitos diferentes, como el jurídico, a la hora de evitar encontrarse con procesos judiciales innecesarios y de llevar a cabo un seguimiento de la empresa para que no se produzcan irregularidades y se cumpla la normativa. Además de realizar informes mercantiles con la finalidad de cumplir con la normativa y solucionar los posibles problemas e irregularidades que se puedan producir.
Los profesionales que ejercen como asesores mercantiles disponen de estudios universitarios como el Grado en Derecho, el Grado en Administración de Empresas o el Doble Grado en Derecho y ADE, por lo que no es de extrañar que sean capaces de desempeñar todas las funciones citadas con la mayor eficiencia.
¿Cuándo es necesario un asesor mercantil?
Dentro de una empresa es imprescindible que se documenten todas las decisiones que se toman, sobre todo en lo que respecta a la gestión mercantil. Existen muchos trámites que pueden ser complejos o retrasarse porque no se sabe la manera de abordarlos.
Una asesoría mercantil se encarga de asesorar y gestionar todos los asuntos vinculados a la vía jurídica y societaria de una empresa. La función de estos profesionales abarca, como ya hemos comentado, desde el nacimiento de la sociedad hasta las diferentes modificaciones que se pueden llevar a cabo con el paso de los años o su cierre, cuando el negocio crece o cambia de estructura.
Dentro de una Sociedad Limitada, por ejemplo, se pueden hacer acuerdos que requieran actas, certificados, escrituras o inscripciones de registro. Nombrar un administrador tiene implicaciones formales que tienen que documentarse correctamente, por citar un ejemplo. Los asesores y asesorías mercantiles hacen que estos procesos se lleven a cabo y se tramiten dentro de la normativa aplicable y los plazos establecidos.
En las empresas se producen momentos en los que es indispensable contar con un asesor mercantil y no debe dejarse de lado su servicio. La constitución de sociedades es uno de esos momentos. Si se va a constituir una sociedad, hay que definir la forma jurídica y preparar los estatutos, la escritura y la inscripción en el registro. La constitución y disolución de sociedades es un aspecto que afecta a la estructura del negocio y la fiscalidad, por lo que tiene que enfocarse desde un punto de vista estratégico.
Las ampliaciones de capital requieren igualmente de un buen servicio de asesoría mercantil. Entra un nuevo socio en la empresa y hay que modificar el capital. Cuanto más socios participen y más compleja resulte la estructura de la sociedad, mayor importancia cobra la documentación de las decisiones que se vayan a tomar y las medidas a adoptar.
Otro caso que requiere de un asesor mercantil es cuando se produce un cambio de administrador. Cuando uno de los actuales deja el cargo, hay que realizar un trámite que conviene afrontar de la manera adecuada y teniendo en cuenta todas las exigencias legales.
Los cambios en los estatutos de la sociedad implican la necesidad de este tipo de asesores. Puede ser que la actividad de la empresa haya evolucionado y los estatutos redactados años antes no respondan a la actual estructura de la compañía. Elaborar unos nuevos o rehacerlos puede ser fundamental para poder seguir operando con la misma estructura empresarial.
Se trata de situaciones en las que una buena asesoría mercantil acompaña desde el planteamiento inicial hasta que se formaliza el acuerdo.
No se trata de esperar a que se produzca una incidencia registral que alargue una operación. Si se tiene prevista la realización de un cambio relevante en la sociedad, contar con los servicios de un profesional en derecho mercantil hace posible conocer los requisitos necesarios y preparar la documentación correspondiente con tiempo suficiente.
Es muy habitual confundir los diferentes tipos de asesoría disponibles, sobre todo en el caso de la asesoría fiscal y la mercantil. Esto es así debido a que en ambos campos de especialización se trabaja con empresas y algunas de las operaciones que realizan pueden estar relacionadas. La asesoría fiscal se centra en las obligaciones tributarias de la empresa, como los impuestos, las declaraciones y la planificación fiscal, entre otras cuestiones. En el caso de la asesoría mercantil, los profesionales se encargan sobre todo de la estructura jurídica de la sociedad y los actos societarios que se producen en la empresa.
A modo de ejemplo, pongamos una ampliación de capital que, desde el punto de vista mercantil, debe atenderse al acuerdo societario, a su documentación y a los trámites en la notaría o el Registro Mercantil. Esta operación puede tener, a su vez, consecuencias fiscales que tienen que ser analizadas desde la asesoría fiscal. Lo que se señala es que resulta de gran utilidad que exista una buena coordinación entre las diferentes áreas que asesoran a las empresas.
En definitiva, los asesores mercantiles son indispensables a la hora de tomar decisiones empresariales de carácter societario.






